Construí mi propio producto de Character AI completamente solo. Salió adelante por las noches, los fines de semana y a costa de más vacaciones de las que me gustaría admitir. Durante mucho tiempo se sintió como un proyecto privado que solo existía en mi portátil. En cuanto activé los pagos, eso cambió. Un producto por el que la gente puede pagar ya no es solo un prototipo. Se convierte en una promesa.
Ese cambio importa más de lo que suelen mostrar muchos posts de lanzamiento. En cuanto alguien puede pagar, todo se vuelve más serio: los errores, la confianza, el onboarding, la moderación, la retención y la pregunta de si la experiencia es lo bastante buena como para que la gente vuelva. Seguir construyendo sigue siendo emocionante, pero la responsabilidad también se vuelve completamente real.
Qué construí exactamente
El proyecto es rizae.com. En esencia, permite hablar con personajes de anime, realistas y de fantasía. Algunos están diseñados alrededor de roles útiles, como profesor de inglés, científico o entrenador físico. Alrededor de eso construí un mundo más amplio: un MMORPG conectado con esos personajes y un sistema de cartas coleccionables que empuja el producto más allá de una interfaz de chat genérica.
Esa mezcla es precisamente lo que hace interesante el proyecto para mí. No quería lanzar otro chatbot de IA con una apariencia distinta. Quería crear algo que se sintiera más como un mundo que como una herramienta: parte asistente, parte experiencia de personaje y parte juego.
Por qué desaparecí un tiempo
Desaparecí de las redes sociales mientras lo construía, y no fue una estrategia. Simplemente fue la realidad de trabajar en solitario. Cuando tú mismo tomas decisiones de producto, escribes código, corriges casos límite, pruebas flujos y preparas el lanzamiento, tu atención se estrecha muy rápido. Publicar deja espacio a sacar el producto adelante.
Ese silencio también esconde algo que mucho contenido de lanzamiento suaviza: construir es desordenado. Hay errores que solo aparecen después del release, problemas de moderación que se vuelven reales en cuanto llegan usuarios y preguntas de retención mucho más difíciles que la primera sesión. Los pagos no simplifican un producto. Lo exponen.
Lo que quiero compartir ahora
Ahora que el producto ya está en vivo, quiero documentar la parte que normalmente se recorta. No solo capturas y gráficos del lanzamiento, sino el trabajo real después de salir: lecciones sobre pagos, flujos rotos, retos de moderación, comportamiento de usuarios, sorpresas de retención y los pequeños arreglos que convierten poco a poco un proyecto en algo fiable.
Para mí, esa es la versión más honesta de construir en público. El lanzamiento no es la meta. Es el punto en el que empieza el verdadero trabajo de producto. Y si tuviera que resumir toda la idea en una sola pregunta útil, sería esta: ¿quién te sería más útil ahora mismo: un profesor, un coach o simplemente alguien con quien hablar?